Estos días, gracias a las investigaciones del periódico ELMUNDO, nos estamos enterando del gran escándalo que supone el estado manipulación de la enseñanza en España, concretamente en Cataluña y en el país vasco. Los lodos que ahora soportamos vienen de barros muy lejanos. Todos los gobiernos democráticos dejaron las manos libres a los nacionalismos locales y éstos han campado a sus anchas durante largas tres décadas, que se dice pronto. Tanto en Cataluña como en el país vasco el daño es casi irreversible. Los ciudadanos se preguntan consternados ¿de dónde viene este odio que chicos de 17 o 18 años le tienen a España, a cuento de qué? Pues aquí está la respuesta, por si había dudas. Treinta años de continuo lavado neuronal, la persistente siembra de rencor, encono, saña contra todo lo que simbolizara España han dado su cosecha. Y no toda la culpa la tienen los sectarios y fanáticos nacionalistas. Desde la administración hasta el profesorado han permanecido ausentes, impasibles en este proceso de liquidación del estado español sin precedentes en la historia moderna. Los profesores dirán: yo hago lo que me dictan que enseñe y los políticos dirán: España es un estado autonómico en el que cada una de las comunidades planea las directrices de enseñanza que le parecen. ¡Buenos estamos! Os sea que si los nacionalistas dicen que 2 + 2 = 5, pues así será. Y si en geografía e historia enseñamos un mapa en donde el País vasco abarca desde Navarra hasta el sur de Francia, pues así será también. Y tan panchos.
Que miedo dan. Y no lo digo en broma. En el pasado siglo hemos asistido a tremendas matanzas perpetradas por nacionalismos de todo signo. Desde la Alemania nazi hasta los Balcanes. Millones de asesinados porque no eran lo que otros querían que fueran. Millones de sacrificados en nombre de supuestas “naciones” de pelaje superior, estirpes de gudaris representantes de lo genuino, lo puro. De “naciones” de ensueño idealizadas por auténticos matarifes.
¿Dónde han estado todos estos años quienes debían velar porque todos los preceptos de la Constitución no se vulneraran? ¿Dónde estaban quienes, a sabiendas del grado de manipulación y engaño al que nuestros niños estaban siendo sometidos, callaron y miraron para otro lado? Pobre España. Qué mal lo hemos hecho. GRAU

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